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martes 15 de noviembre de 2011

Sociedad geolocalizada


La gran cantidad de aplicaciones que se pueden descargar desde los teléfonos inteligentes es prácticamente ilimitada, de tal forma que uno puede encontrar una aplicación para casi cualquier cosa y una gran cantidad de opciones a escoger sobre una función en particular, por ejemplo, uno puede descargar varias aplicaciones que realizan la misma función pero de manera distinta, tal es el caso de Twitter que cuenta con una aplicación oficial pero un sin número de aplicaciones hechas por terceros que permiten igualmente "tuitear" con otro diseño, más énfasis en funciones específicas, etc.


Sin embargo, más allá de hacer una descripción de los productos y sus innovaciones tecnológicas, lo que quiero compartir es que esta nueva forma  de comunicarse ha cambiado nuevamente nuestra forma de relacionarnos. Hoy en día es más sencillo comunicarse globalmente a tarifas más baratas que un SMS tradicional gracias a mensajeros que utilizan Internet. Hemos visto como la proliferación de mensajeros instantáneos que funcionan como chat nos han ahorrado dinero al evitarnos gastar por cada mensaje enviado. Twitter nos ha permitido saber qué piensan o hacen nuestros conocidos y otras redes prácticamente en tiempo real al grado que hemos vuelto a saber y estar en contacto con mucha gente que con los años había quedado perdida en su propio rumbo de vida.

En esta ocasión hablaré de un tema poco tocado en este espacio: el de la tecnología. Como muchos ya lo han constatado, el mundo de las telecomuniaciones personales ha cambiado drásticamente en los últimos 4 años motivada principalmente por Apple y la salida de su producto estrella en 2007, el iPhone, y toda la cargada de teléfonos y dispositivos móviles a la que se sumó Google con su sistema operativo Android y en menor medida otras compañías como Microsoft y RIM.



Las aplicaciones que más llaman mi atención son las de la categoría de "Redes Sociales" porque precisamente involucran la participación e interacción de otras personas para funcionar. Las "tradicionales" y con más peso  son Facebook y Twitter pero existen otras menos exploradas y con un número menos extendido de adeptos  igualmente están transformando la forma de interactuar entre las personas. La mayoría de ellas incorpora servicios antes inexistentes como la geolocalización ya sea a través de antenas GPS o de sistemas de triangulación a partir de las torres del servicio de telefonía móvil. En ambos caso el efecto es el mismo, saber la ubicación más exacta que guardamos en la Tierra. Algunos ven en esto una amenaza, pero más allá de discutir los asuntos de seguridad me gustaría centrarme en lo que esto implica.

En primer lugar, la geolocalización permite navegar por el mundo sin riesgo a perdernos gracias a la gran cantidad de servicios de mapas y otras herramientas para darnos indicaciones a la hora de buscar cualquier dirección. Sirve para calcular distancias y gracias a servicios como Google Street View, incluso podemos hacer recorridos virtuales por las calles de las principales ciudades del mundo, todo esto desde la palma de nuestra mano.

En segundo lugar, la geolocalización sirve para obtener información precisa del lugar donde nos encontramos, de tal forma que si vamos de un lugar a otro, salimos mucho de viaje o cualquier actividad que implique un cambio de población podemos obtener gracias a los datos de la geolocalización información de servicios actualizada sobre noticias del lugar, el clima, el tráfico, u otro tipo de necesidades como gasolineras cercanas, tiendas de autoservicio, hospitales, restaurantes, etc. Facilitándonos la vida principalmente cuando nos desplazamos a lugares que no conocemos y cualquier información adicional es valiosa para sacarle provecho al tiempo que estemos ahí.

Finalmente en un tercer y no tan explorado lugar está la geolocalización que nos permite interactuar con gente de intereses convergentes y empatar en gustos y/o intereses mutuos o de coyuntura, es decir, con intereses compartidos a partir ya sea de algún gusto común como cierto tipo de música o comida, hasta interés de coyuntura como el lugar geográfico particular y específico en que se encuentran cada uno. Este tercer lugar comienza a ser explorado en todo su potencial ya que hoy en día es posible saber qué sucede en un lugar específico solicitando a un usuario que nos informe sobre la situación o características de un lugar determinado en un momento concreto, por ejemplo, si estoy en mi casa y necesito saber cómo está el ambiente en dos de mis bares favoritos para tomar una decisión, o sobre si hay algún usuario transitando por  "x" calle y necesito saber si está congestionada o no para tomar previsiones al respecto.

Esta tercer característica abre nuevas posibilidades hacia la construcción de una sociedad más integrada y cercana entre sus miembros. Contrariamente a la alienación que en ocasiones implica poseer un teléfono inteligente con los repetidos "aislamientos" que su uso implica, el tránsito hacia un fortalecimiento de lo común en cuanto a lo que compartimos con los demás es evidente. Si bien en las sociedades modernas se ha observado cómo en ocasiones el miedo al otro y el rechazo a lo distinto terminan por fragmentar sociedades enteras, la tecnología como externalidad puede traer el saneamiento de vínculos sociales guiados por la apariencia o el origen y transladarlos nuevamente hacia la condición fundamental de humanidad: el reconocimiento de los de nuestra especie como iguales. Este fenómeno pudo observarse en eventos como las movilizaciones masivas de apoyo humanitario a Haití tras el terremoto de enero de 2010. En esa ocasión la soliridad mundial quedó evidenciado con los grandes flujos de ayuda organizados principalmente por medio de Twitter, igualmente , otras fenómenos de carácter local han logrado alcance planetario gracias a los recursos tecnológicos superando todas las barreras ideológicas, políticas, económicas, sociales y culturales. El tránsito hacia una Comunidad Global pareciera encontrar en la tecnología, y específicamente en las "Redes Sociales" geolocalizadas su aliada más importante. La posibilidad apenas se vislumbra y el avance, aunque perceptible, aún no ha alcanzado su madurez y habrá que estar atentos en el desenvolvimiento y nuevas aplicaciones por las generaciones venideras. Mientras tanto desde aquí y con gusto atisbo con esperanza la posibilidad de que esta Comunidad llegue a algún día a ser una realidad y el género humano pese a sus diferencias encuentre la reconciliación y un proyecto común a todos los habitantes del mundo conocido.


Periódicamente publicaré aquí,  algunas de las que más han llamado mi atención por su utilidad y su potencial para ayudarnos en el día a día ya sea para cuestiones profesionales o de ocio y entretenimiento. La realidad es que los dispositivos móviles de hoy se están volviendo indispensables en la comunicación y en la posibilidad de acción para aquellos que quieran interactuar con los diferentes públicos que existen más allá de nuestra frontera física. Me centraré principalmente en las versiones para el iPhone y iPad de Apple ya que son los dispositivos que me son más familiares y sobre los que tengo más experiencias. En la mayoría de los casos podrán encontrar esas mismas aplicaciones en sus versiones para Android, Windows Phone, BlackBerry y otros.

jueves 3 de noviembre de 2011

El futuro de las Corridas de Toros

Las corridas de toros en la Ciudad de México son toda una tradición entre un grupo muy particular de personas. El tema es polémico porque se inserta en una coyuntura de transformación de dimensiones globales en donde cada vez se reconocen más derechos otrora impensables. Bastaría con imaginar que hace tan solo 100 años, las mujeres, étnias particulares y otras minorías no eran consideradas iguales y por ende contaban con menos o ningún derecho. En el transcurso de los años hemos visto como el reconocimiento universal al género humano en su conjunto no ha venido solo, también se han adherido sujetos no humanos, tales como la preservación de ecosistemas, el medio ambiente y particularmente los animales. Por mencionar tan solo un ejemplo, antes de la explotación masiva de petroleo, uno de los principales combustibles era la grasa de ballena por lo que se realizaban grandes expediciones para cazar grandes cantidades de estos mamíferos marinos y obtener sus recursos sin que nadie se opusiera. En contraparte, hoy en día la matanza de focas en América del Norte causa indignación  por productos menos indispensables de lo que fuera la necesidad de combustible para sobrevivir al frío invierno europeo.

No es necesario hacer una investigación detallada para observar como la defensa de los animales hoy en día es algo tan normal y extensivo que incluso es normal encontrar bastante gente que fiel a estos principios se priva de comer todo tipo de alimento animal que signifique el sacrificio de un ser vivo. Esto hace no mucho tiempo no solo era era impensable sino habría sido considerado una locura. Este es el avance de la Civilización Empática (J. Rifkin) donde los seres humanos hemos extendido nuestros vínculos afectivos y empáticos no solo a la totalidad del género humano sino a las especies animales no humanas más cercanas, principalmente perros, gatos y otros animales domésticos o de contacto frecuente. Sobra igualmente decir que las naciones más avanzadas en este terreno son también aquellas que tienen mayores niveles de desarrollo y de calidad de vida.

Archivo:Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid) 02.jpgPara el caso de los países Iberoamericanos principalmente, donde las Corridas de Toros forman una parte cultural reconocible en prácticamente cualquiera de sus ciudades, la tauromaquia puede rastrearse varios siglos hasta las viejas prácticas peninsulares. A lo largo de este tiempo la lidia ha sufrido transformaciones al grado de convertirla en la fiesta que con orgullo sus seguidores defienden  gracias al grado de sofisticación innegable. La disciplina, técnica y ornamentos  la han llegado a catalogar incluso como un arte por la compleja yuxtaposición de elementos tales como el vestido, el despliegue físico, la música y principalmente la técnica que no cualquiera domina. La tauromaquía incluso ha propiciado la creación de bellas obras arquitectónicas para su ejercicio como es el caso de Las Ventas en Madrid o la Santamaría de Bogotá, sin mencionar su inspiración en otras artes como  la pintura, la música y la literatura.

Sin embargo y como es natural pensar, la naturaleza de las corridas hace que en el momento actual se gane una gran cantidad de opositores al considerarlo un acto ruin de tortura y muerte, que siguiendo la la lógica de la Civilización Empática cobra un sentido relevante para la preservación del derecho de los animales a no ser explotados o maltratados con fines de ocio. La lucha entre ambos bandos ha desatado un sinfin de debates en muchos sitios del mundo, y donde México no ha quedado exento. Recientemente hubo una propuesta en la capital mexicana para la prohibición (al menos dentro de sus límites) de las corridas, lugar donde se encuentra la Plaza México, la más grande del mundo en capacidad. En las discusiones cada grupo argumentó a favor de su causa para evitar o apoyar la prohibición legal de esta tradición, cada uno con argumentos válidos y otros no tanto.

A pesar de ello y de la clara diferenciación de bandos habemos personas (me incluyo) que ven en la confrontación algo innecesario pero sí preocupante en el mantenimiento del orden social. En primer lugar, porque aquellos detractores de las lidias han abanderado causas morales para imponer su visión del mundo sobre aquellos que no piensan igual. En segundo porque la prohibición legal no contempla un proceso de remediación sobre una economía real que exista en torno a las Corridas. La amenaza de abanderar este tipo de causas legales estriba en la imposición democrática de los designios de la mayoría sobre la minoría. En la democracia que aspiramos a construir los argumentos y el diálogo deben de ser los valores que la impulsen y la ausencia de éstos parecen prevalecer a la hora de defender cada una de las posturas. La falta de reconocimiento del otro genera confrontación, rencor y desunión, sentimientos que hoy en día poco aportan a nuestro lastimado país. Apoyar una causa que atenta contra los derechos de las minorías a través de las instituciones implica legitimar el uso de esas mismas instituciones contra ellos mismos en otros temas donde pudieran ser minoría, elemento que debiera siempre considerarse antes de promover y presionar a legisladores cuyo único fin es la ganancia política coyuntural.

Es una realidad que es cuestionable la vejación y tortura pública de un animal sin importar si se hace contra un toro, ataviado con traje de luces capote y espada, o si se hace contra un perro en un callejón de cualquier vecindario. La pregunta central de la práctica sería, poniendo al toro como protagonista, ¿es o no masacrado desventajosamente? Sin importar otros argumentos atenuantes como que es criado para eso, que la carne se aprovecha y otros tantos más. ¿Es o no hipócrita gustar de las corridas, pero estar en contra del abandono o maltrato de perros o la masacre de focas en Canadá? Me parece que es un tema de sensibilidad e incongruencia producto de la etapa de transformación que vivimos, en donde por un lado protejemos unas especies pero dejamos a su suerte a otras. Por otro lado, ¿qué les molesta tanto a los detractores que quieren imponer su voluntad sobre los que sí gustan? Se podrán prohibir las corridas y cerrar todas las plazas de toros del país, pero el elemento cultural y tradicional no podrán borrarlo por decreto como tampoco podrían eliminar el desempleo y la pobreza promulgando una ley que las prohíba. El diálogo es necesario y al final es la cotidianidad, el día a día y la educación lo que transforma los valores de una sociedad, mismos que no se crean en los parlamentos sino en las casas.

Mi opinión no está a favor de las corridas pero sí a favor de los derechos de las minorías por más que un toro sea la víctima. No apoyo las corridas pero tampoco las medidas falsamente democráticas. Creo en la educación y en el valor a la vida de todo ser vivo, así como la extensión de los vínculos humanos a toda especie animal no humana. Lo que creo es que cada vez es menos la gente que asiste a las corridas, las nuevas generaciones van disminuyendo su gusto por la sangre y encuentran de manera natural la crueldad inherente al acto de sacrificar por diversión a un ser vivo por más pletórica que se encuentre una plaza, por más luces y  por más arte que el torero posea. El día que las plazas de toros estén vacías y cierren sus puertas es una realidad inaplazable que tendrá lugar en algún momento del presente siglo. No es necesario prohibir nada ni confrontarse, la única labor de aquellos que no comparten el gusto por esta fiesta es legar el respeto y la reprobación de la violencia en todas sus formas y contra cualquier especie. Es cuestión de tiempo para que la explotación de toros sea tan reprobable como algún día fue la esclavitud o la sumisión total de la mujer. Hoy en día, al menos en occidente estas conductas  no solo están prohibidas sino interiorizadas en prácticamente la totalidad de sus habitantes, de tal forma que solo pensar  en defenderlas causaría un rechazo y una condena social casi instintiva.

Veo un día no muy lejano en donde las Corridas de Toros solo puedan ser vistas en video, o en representaciones casi teatrales con ausencia de sangre, de muertes (ni de toreros ni toros), solo como un recordatorio de las distintas fases que la humanidad ha transitado para constituirse como lo que será y lo que ya comienza vislumbrarse como una comunidad de dimensiones planetarias conscientes y empáticas sobre quienes nos rodean y con lazos extendidos incluso a las demás especies con que compartimos el ecosistema. Hoy por hoy considero, que los días  de esplendor de esta manifestación cultural se encuentran totalmente en el pasado y  solo será cuestión de tiempo para que ocupe únicamente los anaqueles de la historia.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Fare Comunità

Cualquiera que viva en el Distrito Federal y en general en cualquier metrópoli puede observar, sin hacer demasiado empeño, los grandes problemas que la convivencia entre distintos genera. Conservar el orden y fomentarlo ha sido por mucho la estrategia humana como vía para la supervivencia y el progreso de la especie, de tal forma, que hoy en día, aquellas ciudades y/o sociedades con mayor grado de orden son las que lideran las estadísticas mundiales de calidad de vida y desarrollo.

Sin embargo, más allá de esta situación que ha sido motivo de prolongadas reflexiones quisiera compartir aquí dos casos muy concretos sobre la preservación del orden y todo lo que esto implica. El primero de ellos y que he observado a lo largo de ya varios meses es el referido al orden urbano. Como caso concreto pongo el caso del lugar donde habito. Se trata de pequeñas unidades habitacionales divididas entre sí por dos calles, cada unidad habitacional es independiente de las demás y cada una se encuentra aislada de la otra o por la calle o por bardas. La zona no es particularmente bonita ya que está rodeada al sur por una colonia popular con los ya imaginables problemas: hacinamiento, falta de servicios, sobrepoblación, escasa planeación urbana, etc. Si nos adentráramos a observar la constitución familiar de las personas que ahí habitan seguramente encontraríamos bajo nivel de ingreso, baja escolaridad y otros indicadores de perfil socioeconómico que podrían resultar ilustrativos a la hora de tratar de explicar las características peculiares de la comunidad. Como usualmente ocurre en estas zonas, es común observar una mayor cantidad de anomalías urbanas tales como apropiación de la banqueta para realizar actividades particulares,  gran cantidad de topes ante la ausencia de respeto por las luces del semáforo, basura en vía pública, y sobre todo y perpetuamente visible, el vastamente analizado y estudiado fenómeno del grafitti.

Sin ánimos de analizarlo y condenarlo me limitaré a decir que practicarlo en bardas ajenas o sin autorización constituye, si no un delito, una falta de respeto importante para quien ve sus bardas, rejas o cualquier propiedad dañada por dibujos clandestinos, tal como sucede en el caso de las bardas que rodean a dos de mis condominios vecinos.

Con el paso de los meses he observado un fenómeno interesante aprovechando que puedo observar ambas bardas prácticamente diario cuando salgo de casa. Ambas bardas en principio habían sido asediadas sin piedad por grafitteros que en un par de semanas se encargaron de tapizar ambas bardas con una inconmensurable cantidad de pintarrajeados, dañando no solo el patrimonio inmediato de los vecinos, sino perjudicando notablemente la imagen urbana del vecindario en donde llegaron a dejar vehículos abandonados. El principio los vecinos esperaban a que sus paredes estuvieran sin espacio alguno para repintar toda la barda apelando en principio a una racionalidad (aparentemente lógica) de gastar una vez cada determinado tiempo en repintar su barda; sin embargo, como no es muy difícil de imaginar, tener una barda limpia y libre de graffiti era una invitación a grito abierto para que los amantes del "arte" urbano hicieran uso indebido nuevamente del espacio. Esta historia se repitió un par de veces antes de que uno de los condominios al hartarse (supongo) de gastar y ver su vecindario degradado optó por pintar una última vez de manera completa su barda y cambiar de estrategia, a partir de ese momento cuando aparecía el primer rayón, éste era borrado prácticamente de inmediato; al principio se convirtió en un juego de estira y afloja donde la noche subsecuente al borrón aparecía un pinta más grande, misma que volvía a ser borrada al día siguiente.

Con el tiempo, los "artistas" comenzaron a espaciar más sus pintas, pero los vecinos siguieron en su plan de tolerancia cero y éste no duraba más de 24 horas antes de que fuera nuevamente borrado, de tal forma que hoy en día aparecen pintas esporádicas (una cada dos meses) pero no pasa casi nada de tiempo antes de que sea borrado lo que estoy seguro ha traído un desembolso menor que estar pintando por completo toda la barda que por cierto, no es pequeña, cada seis meses. El resultado final es contrastante, mientras que éstos vecinos mantienen impecable su barda, así como las jardineras de la banqueta, los del condominio de enfrente viven una situación distinta: sus bardas están sin espacio libre ya, y sus banquetas tienen basura a diferencia de los otros.


¿Qué podemos reflexionar al respecto de este primer caso?

Primero, que la solidaridad y organización entre vecinos por un problema que les aquejaba pudo ser resuelta con voluntad, respeto y efectividad. Quizá otras formas menos efectivas habría sido poner cámaras, o solicitar a seguridad pública más rondines para inhibir el vandalismo. Estas medias problablemente no hubieran generado el éxito obtenido y habría sido más costosas en cuanto a desgaste y tiempo invertido.

Por otro lado, haciendo alusión directa a la teoría de las Ventanas Rotas, podemos constatar como la degradación de los espacios públicos, este caso la calle se degradan rápidamente al menor signo de deterioro. Este fenómeno puede observar también con tiradores improvisados de basura. Cualquiera que haya pasado por un terreno baldío o solar podrá observar que en muchas ocasiones éste ha terminado por convertirse en un tiradero clandestino de basura, igualmente en zonas urbanas que cuentan con barrancas o espacios abiertos. Basta con que alguien comience por tirar una bolsa ahí para que a los pocos días aquello se transforme radicalmente en un muladar.

Estas teoría puede ser extrapolada para explicar como los edificios o casas abandonadas a la menor ruptura de vidrios o puertas terminan por convertirse en espacios de decadencia como quien perfora un producto al alto vacío, no importa cuan pequeño sea el orificio provocado, el contenido comenzará a degradarse de manera acelerada.

Ahora bien, las "Ventanas Rotas" están ligadas al concepto de tolerancia cero. Éste puede ser ejercido por la autoridad al no permitir la proliferación de delitos como asalto, vandalismo, etc. y castigar sin contemplaciones a quien cometa una falta desinhibiendo así esa conducta, es decir, desincentivar estas conductas delictivas a través de la certeza de recibir un castigo, cero impunidad. Pero, está la segunda forma no vinculada directamente con las autoridades legales sino a través de los lazos solidarios de la comunidad. Como ejemplo, el mencionado de las bardas y el grafitti. No fue necesario recurrir a un agente coercitivo externo para que hiciera valer la ley sino a través de acciones conscientes se logró el objetivo de impedir que vándalos pintarrajearan su propiedad.

Acciones conscientes que fortalezcan lo común.

La noción de lo común a todos parece desdibujarse cada vez más en la sociedad capitalina. Creo que nunca hemos sido muy limpios cuando transitamos por las calles de la ciudad. En ella es común observar como los conductores, transeúntes y cualquier persona en general tira desde las colillas del cigarro hasta el empaque o botella de cualquier producto. Esto tiene implicaciones importantes, que van desde una imagen urbana decadente y sucia hasta el atisbo de la red de drenaje ocasionando inundaciones inesperadas como las ocurridas en Chalco en los últimos años. El respeto a lo común debería partir por la consciente actitud de preservar el mundo que nos es común a todos. Ese mundo en común que compartimos con el vecino, con el compañero de clase, de trabajo, pero que también compartimos con el taxista, el plomero, la señora del aseo.

Realizar pequeñas acciones como las descritas anteriormente ayudan en mucho a que ese mundo de lo cotidiano sea cada vez mejor. Contribuir en su degradación termina por afectar incluso a la misma persona que tiró en la calle su botella de refresco. Permitir que la decadencia consuma por completo los espacios fomenta el incremento de la delincuencia, el vandalismo, la insatisfacción, la sensación de inseguridad pero sobre todo la desvalorización de aquello que es nuestro por legado y por derecho. En este punto es donde se pueden explicar una gran actitud de comportamientos y disconformidades hacia lo mexicano. La amenaza de lo público atenta contra nuestro sentido de identidad y pertenencia, fragmentándonos y debilitándonos dejándonos a merced del egoísmo individual, principio elemental para la extinción de las sociedades humanas.


Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, otro caso particular.

Si hablamos de un espacio público de gran trascendencia por la carga simbólica que representa, esa es la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la H. Universidad Nacional Autónoma de México. En ella no solo se han gestado grandes líderes políticos y sociales del país, sino también profesionistas exitosos y con gran sentido de la responsabilidad social. Sin embargo, estas muy loables y necesarias causas han sido también colonizadas por grupos que consideran que la apropiación de estos espacios comunes en beneficio de los estudiantes es una necesidad. La Universidad Nacional es en sí mismo un espacio público en tanto que ésta pertenece a todos los mexicanos, uno puede transitar en ella, visitarla, enriquecerse de sus acervos, sus conferencias, sus obras de arte y en general de cualquier servicio que ésta ofrezca. Todo mexicano e incluso a cualquier extranjero, de ahí que haya sido reconocida recientemente como patrimonio cultural de la Humanidad. 

Sin embargo, estos grupos de los que hablo y que se encuentran no solo en Políticas sino en prácticamente todas las facultades hacen mal uso (la mayoría de las veces) de espacios concebidos para la comunidad universitaria en general sin distingos. En días recientes he podido observar como la facultad con motivo del 2 de octubre ha sido pintarrajeada salvajemente por consignas que si bien son legítimas, pierden ese sentido al momento que mancillan los espacios común causando un daño costoso a las instalaciones. ¿cómo se puede validar una posición haciendo uso indebido de recursos? ¿Cuán grande tiene que ser la hipocresía de aquellos pregonan la igualdad e imponen su visión del mundo a través de consigas pintadas en las paredes?



La universidad como espacio de construcción de ciudadanía basa sus principios en el diálogo como pilar fundamental. Si existe un lugar plural en México ese es sin duda la UNAM, lugar donde tiene la oportunidad de confluir las diferentes formas de pensar sobre los distintos temas. La riqueza del debate estriba en eso, de tal forma que si todos pensáramos de la misma forma ¿qué caso tendría la acción política? La máxima condición humana se reproduce en sociedad ya que individualmente nuestro mundo se limita a satisfacer nuestras condiciones físicas. Nuestro sentido humano solo puede validarse en espacios comunes con los otros, de reconocimiento y acción, es en estos lugares donde el ciudadano cobra su verdadero sentido y lo público se erige como sitio de preservación y enriquecimiento.


Permitir la degradación de la Facultad es permitir que se rompan sus "ventanas" en detrimento no solo de los que ahí hemos hecho nuestra historia de vida, sino también del patrimonio cultural e intelectual de todos los mexicanos. Es necesario mantener pulcra de fobias y filias nuestra facultad para garantizarla como terreno neutral de expresión donde todas las voces de la Nación tengan cabida. Esta, a diferencia de otras instituciones más homogéneas es lo que proporciona el valor intrínseco a nuestra casa educativa.

Y por ello y desde aquí es que hago invitación a todos aquellos interesados en preservar el espacio de diálogo que la universidad debe representar a crear un contingente que sin burocracias ni intereses particulares velen por la desaparición de toda consigna ajena a la libertad de pensamiento que las instalaciones y aulas invitan.

Dejemos que la crítica y la argumentación sean las armas contra la injusticia. Que la acción esté en nuestros lazos sociales más inmediatos y no sobre los inertes muros del símbolo. Por el dominio de la razón para el imperio de la conciencia.

Las acciones concretas que propongo son:

1. Reunir un grupo de almenos 5 alumnos voluntarios de la FCPyS
2. Escribir una carta de exposición de motivos sobre la importancia de mantener limpia las paredes de la facultad por los motivos antes enunciados.
3. Con recursos propios de los alumnos comprar los necesario para pintar toda pinta clandestina.
4. Establecer una comisión de vigilancia para que ninguna pinta que aparezca dure más de 24 horas.


Que la discusión continúe aquí y en Twitter bajo el hashtag #SinVentanasRotasFCPys

México D.F. a 2 de noviembre de 2011.

Rodrigo Alberto Pérez.






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