martes, 19 de abril de 2016

Comprar un Volkswagen

¿Qué carro me compro? ¿Saldrán buenos? ¿De contado o a crédito? Esas son algunas de las preguntas que uno se hace cuando se va a comprar un automóvil. Mi familia y yo hemos adquirido en los últimos 15 años varios autos de 3 marcas: Volkswagen, Dodge y Fiat. Mi experiencia con ellos ha sido en general buena excepto el Fiat Uno Way 2015 que terminé vendiendo a los 8 meses después de que me dejara parado en 3 ocasiones. Por su parte, los Dodge (Neón 2002, Stratus 2004 y Avenger 2010) fueron carros que no tuvieron prácticamente ningún inconveniente y funcionaron de maravilla hasta aproximadamente los 110 mil km, después de eso los servicios en agencia se vuelven prácticamente impagables por la recurrencia de eventos.


Pero bueno, en esta ocasion quiero hablar particularmente de los VW porque es la marca que más me ha gustado de las 3 anteriores. He tenido 4 VW en los últimos 10 años y mi experiencia con ellos ha sido muy variada. Los 3 elementos que he detectado como cruciales en mi relación con mis autos han sido: el proceso de compra, el servicio y el desempeño/calidad del auto. Hablemos del primero:

Proceso de compra:

La experiencia de comprar un carro recae casi enteramente en la Agencia y sus servicios. Los 4 VW que he tenido han sido un Bora GLI 2006, un GTI 2008, un VW Beetle Turbo 2013 y un Golf Confortline 2016. De los 4, 2 fueron comprados en VW Copilco, otro en VW Coyoacán y uno más en Cresta del Valle. Es importante decir que todos estos modelos son de una gama similar por lo que la experiencia técnica es bastante parecida.


Desafortunadamente, y más allá de lo técnico la experiecia de que tuve con Cresta del Valle ha sido de las peores en la historia. Ya incluso hice una entrada al respecto en 2009. En aquella ocasión compré un GTI de contado pero toda la experiencia de compra fue un caos, jamás volví a tener trato con ellos y fueron casi los responsables que dejara la marca. Afortunadamente el GTI 2008 era de una manufactura excelente y su desempeño jamás me defraudó sino todo lo contrario. Ha sido quizá el mejor auto que he tenido.

El último VW que adquirí en noviembre de 2015 fue a crédito a través del servicio de financiamiento Volkswagen financial Sevices. Anteriormente había comprado a crédito un Fiat Uno Way y mi experiencia con CF Credit (la financiera) fue en general buena lo cual me dejó con un buen sabor de boca para adquirir automóviles a crédito. En todo momento estuvieron al pendiente del proceso, me hicieron un par de llamadas para darme la bienvenida como su cliente y para ponerse a la orden ante cualquier duda sobre el proceso de pago o servicios. En todo momento me informaron cómo me cobrarían la mensualidad (domiciliada) y me comentaron igualmente las fechas para renovar el seguro con pago de contado para que no se fuera a crédito y aumentara mi mensualidad. Todo fue claro, fue humano y cuando liquidé el crédito me quedé con la sensación de que el crédito automotriz era una excelente opción para no descapitalizarse. Sin embargo, el Fiat Uno Way que adquirí resultó una basura y tuve que venderlo tan solo 8 meses después de comrparlo.

Ante esta mala experiencia regresé a VW con la idea de sacar un Golf a crédito y así lo hice. Pensé que Volkswagen al ser una marca más que consolidada en el país debería tener un sistema de financiamiento confiable, humano, claro, al menos tan claro como los de CF Credit, sin embargo, no fue así. En primer lugar porque a menos que uno encuentre una promoción, cobran a una comisión por apertura del crédito. Cuando firmas los papeles nunca te ofrecen poder domicilar los pagos de tu mensualidad para mayor comodidad. En mi caso me dijeron que la primer mensualidad debía pagarla en ventanilla bancaria y después podía llamar al centro de atención a clientes para que me hicieran el proceso de domiciliación, cuando llamas piden una carta, documentos, estados de cuenta y demás que hacen engorroso el proceso pero bueno.

Tampoco nadie llamó para darme la bievenida a nada, para explicarme el proceso o para preguntarme por cualquier duda. De hecho no sólo se olvidaron de mi, incluso me enviaron sólo 2 estados de cuenta en los 6 meses que duró mi crédito. Obviamente estaban desactualizados y con información poca clara. Cuando liquidé anticipadamente mi crédito me dijeron un monto, lo pagué y me pidieron hablar 48 horas después para confirmar, lo hice y me dijeron que por la cercanía con mi fecha de corte tenía que esperar otras 48. Cuando hablé 96 horas después me dijeron que tenía un saldo deudor por los días que transcurrieron entre el primer depósito “final” y la llamada. Lo cuál era ridículo porque tenían registrado tanto mi pago como la llamada de confirmación. Un robo.

Jamás ha habido una llamada de servicio y la verdad toda la relación con ellos ha dejado que desear. Todo lo anterior sin mencionar la tasa de interés de 14.4% anual sin iva que no es la más competitiva del mercado. Lo único bueno es que me “regalaron” el seguro el primer año pero ya imagino cómo habría sido el proceso de renovación en un año, seguramente lo pondrían dentro del financiamiento y nunca me hubiera enterado hasta que viera (si llegaba) algún estado de cuenta o algún aviso de moratoria por no saber cuánto pagar y pagar de menos. Al final, habría terminando pagando sin problema el 50% o más del monto que me financieron. No lo vuelvo a contratar Volkswagen Financial Sevices y recomiendo buscar otras opciones de financimiento con mejores tasas de interés o por lo menos mejor trato. Sólo conozco además de VW Leasing a CF Credit de Inbursa de los cuales me quedé con una buena impresión.

El servicio:

El servicio a un VW es nuevamente algo que compete completamente a la agencia, de las 3 agencias en las que he dejado mis carros, la mejor por mucho ha sido VW Copilco, tienen un sistema de citas eficiente, están en constante contacto contigo y el carro queda siempre en buen estado. He tenido la oportunidad de tener 2 asesores: Sergio Jiménez e Isaac Romo, ambos muy profesionales y siempre antentos a las necesidades del cliente. Los de Cresta del Valle, reitero, son unos ladrones y en una ocasión tuvieron mi carro 1 semana sólo para decirme que transcurrido el tiempo que no pudieron hacer nada porque no llegó la pieza y que me regresaban el auto hasta que pudieran trabajar en él. Ninguna consideración al respecto.


El servicio de Fiat del Valle también dejó que desear, después me enteré que son los mismos dueños de VW Cresta del Valle y asumí que el mal servicio es política empresarial en ese consorcio. Demasiada opacidad en los tiempos de sevicio y en las labores técnicas. No me fue bien ni con el carro ni con el Sevicio, dudo mucho comprar un Fiat otra vez, al menos no uno hecho en Brasil como el caso del Uno y no será tampoco en Fiat del Valle.


Desempeño/Calidad del auto:

Esto es lo único quizá que puede compensar todos los sinsabores de tratar con las agencias y las financieras. En especial debo decir que los VW son autos extraordinarios en desempeño. Hay ciertas cosas que lamento como el hecho que no se vendan todas las configuraciones en el país. Un ejemplo el sistema climatic/climatronic del Beetle Turbo, me parece inconcebible que un auto de esta gama no tenga el climatronic que se ofrece en Norteamérica o en Europa en su versión más equipada. Perdón, pero un carro de 400 mil pesos con perillas para el aire acondicionado me parece un descuido importante.

De los 4 VW que he tenido 3 han sido poblado y un alemán. No es casual, siento, que mi mejor carro haya sido el GTI de origen alemán, no sólo no tuvo nunca ningún desperfecto técnico mecánico sino que incluso todos sus materiales fueron de extraordinaria calidad, al grado que 4 años después, el carro seguía en perfecto estado, tanto de vestiduras como de plásticos. No así los otros 3 y no es que se lo atañe al hecho de ser hechos en México, aunque ninguno tuvo fallas técnicas/mecánicas, los acabados no eran de la misma calidad. Por ejemplo, el Golf que compré en noviembre pasado, ya tiene algunas costuras de la vestidura del conductor rotas. No tiene ni 6 meses. El Beetle fallaba del sistema eléctrico de las ventanas y el quemacocos panorámico me hizo llevarlo más de 3 veces a la agencia porque arriba de 90km/h hacía un zumbido sumamente molesto. El Bora GLI tuve que regresarlo a la agencia una semana después de comprado a que le arreglaran un sonido extraño que tenía por la guantera. Detallitos que no afectaban el desempeño o experiencia de manejo pero sí la experiencia global.


En suma imagino que es complicado tener una experiencia “Total” positiva, sin embargo, no se deben dejar de considerar estos 3 elementos a la hora de aquirir carros:

Mi recomendación es que si puden compren de contando. Eso quita muchos problemas porque reduce el número de gente y entidades con las que se lidia (financieras, seguros, agencias). Si no se puede sugiero buscar financiamientos que tengan buena reputación, en internet se puede buscar. Yo en lo personal no recomiendo Volkswagen Leasing Financial Services pero sí recomiendo CF Credit. Se que hay otros servicios como Nexu.mx que parecen ayudar en el proceso de adquisición de un crédito al tratarse de un bróker. Vale la pena echarles un ojo ya que ellos bien harían la chamba de investigar y ofrecer un buen crédito.


En lo que respecta al servicio sugiero siempre buscar un lugar donde se sienta uno satisfecho. Si da la sensación de que no hacen bien su trabajo, o se duda de la calidad, seguramente es porque algo mal están haciendo y vale la pena probar otra agencia. Como ya mencioné, para VW recomiendo Dalton Copilco, tienen buen servicio y están al pendiente durante todo el proceso.

Finalmente la experiencia de manejo. Aquí como en todo gusto, se rompen géneros. Yo soy fan de los Volkswagen, particularmente del Golf, me parece un carro excpecional y en todas sus versiones tiene un motor con excelente respuesta y consumo de combustible. No es el carro más económico de la marca e incluso hay quien pueda pensar que 250 es mucho dinero para la versión más austera, quizá lo sea, pero no se debe dejar de considerar el gran motor 1.4 Turbo que tiene, así como todo el equipo de seguridad. Sin duda es un carro que teniéndolo vale lo que se invirtió por él. Lo mismo puedo decir de todos los motores FSI de la marca, si se tiene la oportunidad, incluso de comprar un Polo TSI, sin duda será una buena inversión. Sea como sea, vale la pena investigar y dedicarle un tiempo serio a la adquisición de un bien de esta naturaleza, nunca estará de más y se pueden ahorrar muchas penurias durante el proceso.

jueves, 10 de octubre de 2013

De cómo el tiempo nos transforma

Hace más de un año que escribí mi última entrada para este blog. Mucho tiempo desde donde se vea. Sin embargo, es esa misma cantidad de tiempo y el registro que queda de su transcurrir que puedo ver los cambios en mi forma de pensar.

Siempre es bueno hacer un alto en el camino y ver qué ha sucedido desde la última parada. En estos días esa parada se ha hecho manifiesta.

Habiendo dicho esto comenzaré nuevamente a escribir aquello que ocupa lo que pienso y siento.

Seguiré haciéndolo de los temas que más me llaman la atención: política, tecnología y el género humano en lo general.

sábado, 30 de junio de 2012

¿Por qué votaré por Andrés Manuel?




Para nadie es un misterio que mi voto será para Andrés Manuel. En las últimas semanas he hecho un fuerte activismo a favor de la causa de las izquierdas sin más anhelo ni recompensa que ser parte activa de lo que muchos consideramos la Transformación del país.

Sin embargo, dada la crispación que generan los apoyos desbocados o pasionales, veo en las circunstancias la oportunidad de exponer a los ojos de ustedes las razones que me han llevado a tomar esta decisión.

Nunca está de más señalar que en mi condición ciudadana no tengo más vínculo ni compromiso con la política que la crítica y la libertad que mi experiencia como ciudadano me ha brindando. No milito, no he militado y dudo militar alguna vez en los partidos tradicionales, por lo tanto, la exposición de mis preferencias solo tendrá para mi la recompensa de lo que sería el inicio de una recomposición del camino hacia una vida pública más sana y provechosa para la mayoría de los que habitamos este país.

En mi opinión lo que se decide el 1º de julio no es un tema de qué partido o candidato apoyamos. Es un tema de sensibilidad. Estoy convencido que una sociedad no debe evaluarse por sus eslabones fuertes sino por los más débiles, así como el éxito económico no puede medirse en la gran cantidad de multimillonarios que México aporta a la suntuosa lista de Forbes, sino por los 12 millones de compatriotas sumidos y condenados por la pobreza alimentaria (más los 30 con otro tipo de pobreza) y los 15 millones que tuvieron que emigrar a otros países en busca de mejor suerte.

Por cuestiones que escaparon a mi control me tocó ser un clasemediero, sin nada garantizado más allá del esfuerzo y el legado de mis padres. Definitivamente no padezco ningún tipo de pobreza y es por esa situación y  escolaridad que me toca hoy abogar por aquellos que no tienen voz, ni forma de expresarse porque viven sumidos en el silencio público al que la marginación condena. Esta invisibilidad pública se da  por la falta de canales y por la negligencia de quienes enjuician con ligereza llamándolos resentidos o nacos; cuando en una gran mayoría de las veces, esa “condición” la deben a la mala fortuna de no haber nacido sin las posibilidades que muchos sí tuvieron. Reconocerlos es reconocerse así mismo, pero sobre todo, es reconocer esa importante parte de México que muchos niegan o reniegan aceptar. Hablar de un México mejor pasa forzosamente por reconocer la gran deuda que tenemos con los menos aventajados.

Hablando de mi experiencia personal, cuando hace unos años egresé de Universidad Iberoamericana como politólogo, había algo que me angustiaba profundamente y no me dejaba pensar con claridad acerca de las decisiones que debía tomar: la incertidumbre por el futuro. Mi primer trabajo formal fue en una reconocida agencia de comunicación y relaciones públicas. Inicié trabajando ahí con el entusiasmo propio de quien egresa y comienza hacerse de dinero propio para construir el futuro que cada uno tiene en mente. En aquel momento mi sueldo era de $3800 pesos netos al mes sin ningún tipo de prestación, pero eso sí, con todas las exigencias para una plaza de tiempo completo (Aunque esta situación duró solo 3 meses antes de pasar a nómina y comenzar a ganar $5000 más prestaciones de ley). Cuando decidí aceptar ese trabajo lo hice consciente de que por algo se tenía que comenzar. Lo asumí como el paso “normal” entre ser estudiante e iniciar la carrera profesional. Esta situación fue compartida por varios compañeros igualmente de la Ibero, y no exagero cuando digo que éramos afortunados pues muchos tardaron en encontrar trabajo o estaban en uno con condiciones muy parecidas a las mías.

Estoy seguro que muchos habrán pasado por situaciones similares y no lo ven como algo raro. Sin embargo, ese es el gran problema en el que nos hemos sumido: asumir como normal cosas que bajo ninguna circunstancia deberíamos aceptar. ¿Cómo es posible que después de haber estudiando al menos 15 años de tu vida, el horizonte de sueldo sean 5 mil pesos? Ya no digamos después de haber pagado durante 4 años y medio una universidad como la Iberoamericana.

Estoy seguro que más de uno de mis amigos y conocidos ha sentido la incertidumbre de no saber si encontrará trabajo rápido, cuánto le pagarán, qué podrá hacer. Así transcurren los años, y aunque sí se puede superar esta condición con trabajo arduo y construyendo relaciones sólidas, es un hecho que vivimos en la era de la incertidumbre, donde los trabajos son efímeros, los sueldos variables e incluso las relaciones humanas se han vuelto utilitarias. Aun así, estoy  seguro que la mayoría de nosotros somos afortunados porque nuestras familias están entre las que no tienen que preocuparse por trabajar para subsistir, ni viven al día, tienen ya construido un patrimonio y eso les da libertad para incursionar y ser más arriesgados en las oportunidades profesionales  que se presentan. Hay una gran cantidad de familias y personas que viven al día con muchísimo menos que la mayoría de mi círculo cercano.  Parto de este ejemplo particular para hacer consciencia de lo afortunados que somos, pero sobre todo para superar el Yo y proyectarnos más allá de los intereses propios y las circunstancias subjetivas que nos rodean.


No niego la enorme virtud que han tenido los gobiernos panistas de mantener la estabilidad macroeconómica de la que yo mismo me he beneficiado; sin embargo este país necesita más cosas además de la estabilidad: necesita crecer y desarrollarse. No podemos estar sexenio tras sexenio alabando los números macro cuando solo en pocos casos estos se ven reflejados en empleos bien pagados y acorde a lo que los egresados demandamos. La mayoría de los que leerán esto tienen al menos estudios universitarios y estoy seguro que muchos de ustedes habrán pasado por algo similar a lo que aquí relato. Incluso habrá quienes hayan tenido que emigrar de su lugar de origen por la falta de oportunidades y ahora estén aquí en la Cd. De México o en otra gran ciudad. Si nosotros somos afortunados ¿Qué hay de todos los millones que no tuvieron las condiciones para desarrollarse a plenitud por fallas u omisiones estructurales? Conocer y aceptar la injustica y la desigualdad nos obliga moralmente a tender la mano en un acto comunitario de solidaridad contra todos aquellos que han sido vejados.


Aunque la mayoría de nosotros podría y quizá haga caridad con los menos favorecidos, es imperativo señalar que la Democracia y la Justicia no se sustentan en la caridad sino en la garantía de los derechos. Yo no exijo educación por caridad, la exijo por derecho. Yo no exijo Justicia como caridad, la exijo por derecho. El derecho que por nacimiento en esta comunidad me otorga la Constitución. Aunque en lo individual podemos hacer mucho para construir una sociedad solidaria en condiciones de igualdad, hay algo que no depende de nosotros sino en la transformación del sistema, para que estos lazos se construyan y fortifiquen a partir del derecho efectivo y no la buena voluntad de los individuos o gobernantes.

Para ello es necesario hacer reformas estructurales al Estado mexicano que le permitan sentar las bases para crecer a los ritmos que lo hacen la mayoría de las economías emergentes o países similares a nosotros como Brasil. Si el PAN no logró hacerlas cuando tuvo su oportunidad a lo largo de estos 12 años, ya sea por falta de visión, incapacidad de negociación en las Cámaras, “bloqueos” de la oposición, o lo que sea, me temo que no lo harán en 18.

El PRI, a pesar de tener un candidato joven, su élite dirigente sigue siendo exactamente la misma que gobernó con las antiguas formas y de manera totalmente antidemocrática. Son los mismos que siguen gobernando los Estados como feudos sin estricta observancia a la ley ni transparencia.  Desde luego que no hablo de toda la militancia de las bases, misma que estoy seguro anhela también un México mejor, como todos. Sin embargo no serán ellos los que conduzcan este país a mejores horizontes sino esa clase dirigente que permanece impune y ajena al interés colectivo.

Estoy seguro que el PRI debe volver a gobernar este país, pero una vez que nuestra democracia e instituciones hayan sido blindadas enteramente contra la regresión. Veo por desgracia que México aún no es un país plenamente democrático, la operación parcial y sesgada de la mayoría de sus instituciones así parece demostrarlo. Aquí es donde el PAN debió actuar y asumir esa responsabilidad histórica. No lo hizo a mi parecer, de ahí que muchos perciban en el posible regreso del PRI como un riesgo latente de regresión al autoritarismo.

Votar por Andrés Manuel tampoco va a solucionar las cosas, ni México será un país desarrollado de aquí a 6 años. Este país no se transformará  ni 6 ni en 12 años, pero sí puede iniciar el camino para que de aquí a 15, 20, 30 años podamos sentirnos orgullosos de saber que vamos en buen camino cuando la pobreza deje de aumentar y comience a disminuir, cuando ir a la universidad no sea un privilegio de unos cuantos, cuando nadie tenga que perder su patrimonio construido en años por enfermedad o falta de acceso a instituciones de salud de calidad, cuando empecemos a recibir migrantes de todos lados y no seamos nosotros quienes busquen oportunidades afuera.

México necesita focalizar su atención en sus grandes rezagos no solo por el bien de los desprotegidos, sino en beneficio de todos. En la medida que el Estado recaude más dinero y se combata la corrupción habrá más recursos que destinar a construir escuelas y universidades. Si hay más presupuesto para invertir en Universidades de calidad, el dinero que uno gastaría en ir a instituciones privadas como la Ibero o el Tec no tendría sentido y podría ser gastado en viajes, bienes, entretenimiento o lo que uno desee. Cada vez menos gente tendría que contar con un seguro de gastos médicos mayores o en atención médica privada porque cada vez habría más empleos de calidad con prestaciones y menos subcontrataciones. Hoy en día cuántos de ustedes trabajan con honorarios sin grandes prestaciones. ¿Por qué las empresas ven más redituable hacer contratos cada 3 o 6 meses? Porque parten de la idea equivocada que los derechos sociales laceran las ganancias. Comprometen el bienestar de la gente a cambio de empleos precarios. Vivimos en una sociedad que parece privilegiar las prácticas que dañan el tejido social al no brindarle seguridad ni certeza, como si estas empresas fueran ajenas a la realidad social donde se asientan. Las ganancias y productividad del capital no tiene por qué estar peleado con la satisfacción y el bienestar de los empleados.  Cuando exista una legislación que no permita estas situaciones, o empresas que se beneficien a raudales de la necesidad de la gente, estaremos transitando por el camino del desarrollo.

El voto por la izquierda pretende eso, romper con la malsana cotidianidad que hemos empezando a asimilar como normal. Pretende garantizar lo que nos es propio por derecho y no como caridad.  Pretende fortalecer el sentido de comunidad a partir de la participación e involucramiento de todos en la construcción de bienes comunes, donde todos aportan pero todos se benefician por igual. Pretende fomentar una sociedad menos desigual donde no solo los profesionistas paguen su 30% de impuestos, sino que también las grandes empresas que pagan menos del 5% contribuyan en la misma proporción a la construcción de la riqueza y beneficio común.

No es gratuito ni demagógico que Andrés Manuel diga que la Paz es el producto del Bienestar. Basta con extrapolar esta máxima a la situación individual para constatarlo. Si tenemos la oportunidad de desarrollarnos en el área que más nos apasiona, seguramente estaremos en paz con nosotros mismos y seguramente con todos los que nos rodean.

Votar por la izquierda es abrir un camino diferente contra una descomposición del país que ha sumido a 40 millones en la pobreza y expulsado a más de 15 millones de compatriotas fuera de nuestro territorio en busca de las oportunidades que aquí no tuvieron y  cuyo trabajo enriquece otras economías y sociedades.

En México es un riesgo ser joven, donde la falta de oportunidades más allá de un trabajo en McDonald’s ha orillado a muchos a la migración o al crimen. La estrategia de seguridad del saliente sexenio nos ha dado la cifra de 70 mil muertos, donde la mayoría, desde luego son jóvenes, mismos que no encontraron el “ilógico” sentido como yo en estudiar 15 años para ganar 5 mil pesos.  ¿Somos tan ciegos para no  percatarnos que todos somos parte del problema al aceptar la precariedad como cotidianidad?

Consideremos que cuando uno vota no debe hacerlo por sus intereses egoístas más inmediatos solamente, sino por todo el país, y toda su gente con todos sus problemas.

López Obrador no es el mesías. La única esperanza que muchos tenemos es que si gana, se inicie un proceso de transformación que de aquí a 30 años haga de México un país pujante, pero sobre todo un país que distribuya mejor su riqueza y donde sus habitantes encuentren aquí la posibilidad de desarrollarse si quieren ser astrofísicos  o dignos zapateros, y que no tengan que buscar las oportunidades que aquí no encontraron en otros países. López es el único que la ha puesto nombre y apellido a cada uno de estos problemas y que ha hablado de la importancia de cambiar el actual modelo económico ante la negatividad de sus resultados para la gran mayoría de los mexicanos. Nadie más lo ha hecho.

López es eso, tan solo la esperanza de sí cambiar y llegar a ser lo que merecemos, contra la certeza de seguir igual y que las cosas solo cambien para que todo permanezca igual.

Ni modo, Andrés Manuel ha pecado a veces de terco, obstinado, incluso soberbio; pero tiene algo que no tienen los demás candidatos y esto es fundamental: sensibilidad, y como siempre he dicho, este país necesita alguien que sea sensible, que entienda las grandes carencias, que escuche a la gente. Esa cualidad no te la da ningún título universitario; para lo técnico puedes contratar miles de asesores, pero el que conduzca el Estado, sobre todo el Mexicano,  debe ser ante todo, sensible. Y pues sí, López es imperfecto, pero igual, como siempre le digo a la gente... "con este buey nos tocó arar" ¿Qué le hacemos? La mayor gracia que nos puede legar Andrés Manuel es la dicha de que no vuelva a aparecer un líder como él, sustentado primordialmente por ese México marginado, ese México lacerado y víctima de la injusticia sistémica. Ese México que está ahí y que de no hacer algo, ahí seguirá, siendo foco de problemas, de inseguridad, de insatisfacción, de rencor, y de odio. Ese México que muchos niegan, pero que mientras exista, ningún mexicano debería estar tranquilo hasta no verlo atendido bajo los máximos principios democráticos.

Ante esta indignación y la esperanza de un país mejor para mi y las generaciones venideras, pero sobre todo, para el bienestar duradero de todos ustedes, mi voto será otra vez por Andrés Manuel López Obrador.

Rodrigo A. Pérez Hurtado
Lic. Ciencias Políticas y Administración Pública, Universidad Iberoamericana.
Mtro. Análisis Políticos y Medios de Información, Tecnológico de Monterrey, CCM.
Maestrante. Estudios Políticos y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México.