martes, 30 de enero de 2007

La situación de México después del 2 de Julio.

Han transcurrido ya 6 meses desde las elecciones presidenciales del 2 de julio del 2006. Las cosas parecen estabilizarse en un equilibrio resignado. Felipe Calderón ha asumido el cargo y lo ha hecho ya con claroscuros. Programas contra el narcotráfico, programas de salud y de desarrollo social, pero también con incrementos en precios, especialmente en la tortilla y algunos combustibles.

La realidad es que México no está avanzando como debería. Nuestra clase política es una imbécil en conjunto en donde temo decirlo, nadie escapa. La toma de decisiones están capturadas por esa cúpula que no tiene capacidad de enfrentarse al futuro. México nunca ha tenido la capacidad de ver en el largo plazo. Es un mal congénito. Ahora lo padecemos bajo el riesgo del colapso, la crisis y el estallido social.

Somos un pueblo pobremente educado, viciado y sin mayor aspiración que el crecimiento propio. Esa es la anatomía del mexicano. El egoismo absoluto, el egoismo imbécil.

Tengo la esperanza que con el paso del tiempo vayamos madurando en el desarrollo del país, de las personas, pero sobre todo definiéndo qué país queremos y presionar a la bola de sátrapas para que hagan lo que deberían de hacer, para lo que se les paga y no solo para perpetuar sus absurdos y anacrónicos privilegios.

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