domingo, 30 de diciembre de 2007

La leyenda del tesoro perdido y otras reflexiones


El día de hoy, al parecer un domingo como cualquier otro, aproveché para ir al cine con Jorge, su novia y Pepe. La película a ver estaba definiada desde ayer: La leyenda del tesoro perdido. La razón era sencilla, la primera entrega de esta película fue realmente emocionante para aquellos que gustamos de ver la historia como algo más que simples escritos o libros de texto.

La película gustó bastante, me llaman la atención una serie de cosas que llevan atrayéndola durante ya algunos meses y que se acentuaron con aquel viaje a Washington que platico algunas entradas abajo.

Es sin duda para reflexionar qué más allá de la trama de fantasía existen hechos que dan mucha valía a la película como un elemento de reflexión para aquellos países o sociedades como la nuestra que parece no tener nada de extraodinario o estar sumergidos en un subdesarrollo no solo económico sino mental también.

Las grandes naciones se construyen en gran parte por símbolos que perduran y se conmemoran. En el caso de los Estados Unidos, la Estatua de la Libertad, la Casa Blanca o el mismo Capitolio. Más allá de las construcciones están las ideas y lo que representan. El Poder, La Libertad, La República, El Pueblo. Todas estas construcciones están concebidas por gente brillante que ha sabido orientar y poner Luz donde no la había y que orienta a sus generaciones presentes y futuras.

Por otro lado, el valor que las naciones dan al Arte y al Conocimiento es reflejo de su sociedad y la exaltación al Ser Humano. Una oda a las capacidades creativas y científicas, un reconocimiento al Logos que nos da identidad como especie y como seres. En la película se refleja en cada instante y aunque está exagerado es una realidad que los elementos que destacan la historia y el arte, como el Resuelto, la Estatua de la Libertad, pero sobre todo la Librería del Congreso de los Estados Unidos de América es un homenaje al conocimiento.

Se podrá avanzar mucho en materia económica, pero es un crecimiento ficticio si no se fomenta la creatividad de los ciudadanos. En este sentido es triste ver, pero México es un país rezagado. No hay valor ni aprecio por el arte y el gobierno está más interesado en crecer económicamente y dar unos pesos a los más necesitados que crear programas de desarrollo cultural, de desarrollo científico que enaltezcan al mexicano en todo su entorno, contexto y cultura.

La pobreza que México ha experimentado por siglos nos ha llevado a rebajar nuestro nivel de riqueza cultural al grado que ya la gente queda reducida a una masa informe incapaz de diferenciarse, de razonar y sobre todo, contribuir a la misma sociedad a la que pertenece. Se vuelve caníbal y concluye por exterminar aquellos elementos que la caracterizaron dejando a su paso hijos sin identidad, sin un sentido de partenencia más allá del vivir diario.

Los Estados Unidos de América son motivo de muchas reflexiones, desde políticas hasta culturales. Una de las escenas finales de la película tiene que ver con el descubrimiento de la ciudad perdida y la rápida adquisición del gobierno por catalogar, estudiar, analizar y sobre todo adueñarse de esa cultura ancestral de la que carecen. Los Estados Unidos se crearon, no se hicieron. Esta escena es una muestra del valor que el gobierno ( y hago la distinción del gobierno, no me queda claro el ciudadano ordinario) da aquellos vestigios culturales que alimenten su grandeza económica a la parte cultural.

En este país no hay presupuesto (ni intención) de enaltecer y exaltar los miles de vestigios, algunos milenarios con los que cuenta nuestro territorio. Basta caminar por algunas zonar arqueológicas para ver cómo existen personas que venden clandestinamente el patrimonio nacional, o ver como la gente tira basura y no hay un adecuado control de las zonas culturales. ¿Qué harían los Estados Unidos si fueran dueños de Teotihuacan, Palenque, Bonampak, Tula, etc.? Seguramente tratarían estos vestigios con idolatría religiosa como elementos de seguridad nacional, dándoles el mantenimiento, la investigación y la difusión necesaria para comprender, recrear aquellas antiguas civilizaciones en beneficio del mundo pero sobre todo de su gente y su cultura. Está de sobra decir que nuestro país, su gente y su gobierno no le interesa, por más que se sientan orgullosos del pasado mesoamericano.


En lo referente al título de la película "El libro de los Secretos", que no es otra cosa que un libro donde los Presidentes norteamericanos han escritos aquellos asuntos de seguridad nacional y de suma importancia a la nación y que solo pueden ser conocidos por presidentes es una idea fantástica. Lo que ese libro representa es la memoria histórica clave resumida. El Presidente es en teoría el líder de la Nación, el que la conduce y quien lleva el timón bajo el respaldo ciudadano, de las instituciones y la nación en su conjunto. La existencia de un libro así resultaría fundamental en cualquier gobierno, como una guía "rápida" en beneficio del pueblo. Es maravillosa la idea, no sé si exista o sea simplemente una ocurrencia, pero en todos los países debería existir algo similar que diera información valiosísima a la persona encargada de dirigir al país a partir de decisiones informadas. La única condición, quizá sería algo que en México ha faltado por siglos Unidad. La información que guarda el Estado debe ser conocida por aquel que la conduce en nombre de Todos (e pluribus unum). En México no me queda claro que aquel que ha dirigido el Estado sea en nombre de Todos sino de algunos. La Constitución que da origen y sentido a las Nación debe ser compartida irrestrictamente por todos y para todos, el sentirse Uno es el principio moderno que debe estar por encima de todo.


En resumen, la película más allá de la acción, los efectos (y por supuesto Diane Kruger), es una película que invita a reflexionar sobre lo que este país está haciendo por su cultura, su gente y para perpetuar un legado o un orgullo que sea estandarte y motiviación para las próximas generaciones, o es que acaso, ¿vale la pena trabajar por y para México? ¿Este país lo vale?




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