domingo, 2 de marzo de 2008

Crisis Colombiana desestabilizador Regional

Todo mundo conoce ya la situación que acontece en la parte norte del Cono Sur, entre Colombia, Ecuador y ahora Venezuela. Para todos aquellos que viven el incidente de viva voz, no les sorprenda que un mexicano hable al respecto sin más conocimiento de causa que lo que se percibe a 5 mil km de distancia.

Primero que nada debo celebrar la acción del Presidente Uribe, siempre he considerado que un Estado debe construir y fomentar el mismo a través del cumplimiento de la ley en tiempos de Paz, pero que debe ser implacable en tiempos de Guerra (tema discutible en la definición de Guerra). No necesito conocer a fondo las causas "revolucionarias" de las FARC para saber con certeza que ningún grupo que secuestre personas y obtenga dinero del narcotráfico para financiar una lucha armada sectaria, es por definición, ajena al desarrollo del institucionalismo y por ende de la Democracia. Esas personas no tienen otro nombre mas que el de terroristas. No dudo que la ideología de este grupo haya tenido razón y razón legítima de reclamo, sin embargo el tiempo que ha transcurrido desde su formación ha hecho caduca cualquier postura racional ideológica.

Bajo este argumento, y ante la necesidad de hacer cumplir la ley (por contradictorio que parezca), el gobierno colombiana debía y debe buscar la desaparición de las FARC por cualquiera de las dos vías, la primera a través del diálogo político a todo costa; y una vez agotada esta vía, seguir por el camino de las armas. La incursión del ejército colombiano en territorio ecuatoriano para dar muerte al número dos de las FARC, Raúl Reyes, es justificada por la simple y sencilla razón de que la muerte de un extremista que atenta contra la gente en la manera en que lo hace, no tiene razón alguna para seguir en libertad o con vida (pido disculpas por lo fuerte de la declaración. La "violación" de la soberanía ecuatoriana no es en nada equiparable, en términos reales, a la disminución de un terrorista que amenaza y desestabiliza la región en su conjunto.

Comprendo y justifico, por otro lado, la enérgica protesta del presidente Correa de condenar la incursión, no invasión, de tropas colombianas en su territorio, pues, en efecto, es una afrenta. Sin embargo, ante la magnitud y razón de ser del evento, la Prudencia debe imperar sobre los discursos estériles que abogan por una "soberanía" que no causó el daño de ningún ecuatoriano. La posición política de Correa es, en efecto, condenar, pero no debe pasar de ahí. Cualquier otra reacción que sobrepase el retiro momentáneo del embajador ecuatoriano en Bogotá es un berrinche que puede ser confundido con una aceptación no implícita a la guerrilla.

Bogotá y Quito deben ser capaces de superar este incidente y ver más allá, tener la fotografía completa de la situación y aceptar que el advenimiento de la paz en la región debe ser fomentada por todas las naciones de la América. En la medida que Colombia está bien, Ecuador está bien, Nicaragua está bien, México está bien. La búsqueda de la paz es un tema primordial que debe ser punto de partida para la instauración de un sistema regional basado en el respeto, la legalidad como motor de desarrollo y progreso. No hay opción para la América. Su futuro y viabilidad transita por esta premisa.


Finalmente, he de concluir con una protesta en contra del presidente Hugo Chávez. Él mejor que nadie debería entender el motivo del ataque contra las FARC y apoyar la integración latinoamericana desde los ideales verdaderamente bolivarianos. Señor Chávez, no se desvíe del objetivo que es bienestar para la región y desarrollo, por el bien de los que habitamos en América Latina. Retirar su embajador y militarizar la frontera con Colombia es una acción que no abona a absolutamente nada y soluciona menos todavía. Si se habla de soberanía hay que dejar que Colombia y Ecuador solucionen sus problemas. Venezuela, con todo respeto, no tiene cabida.

3 comentarios:

Li dijo...

Que sorpresa encontrarte escribiendo sobre mis circunstancias. La realidad de Colombia no es fácil y duele leer el título de tu nota, duele porque es cierto. Es entendible la postura de Ecuador, sin embargo, es algo que debe hacerse con cuidado. Las relaciones comerciales están de por medio y vivimos momentos donde nadie puede darse el lujo de despreciar a los socios comerciales.
Y en el fondo de todo, están los secuestrados, los desaparecidos, los desplazados y las millones de víctimas del conflicto colombiano. Chávez grita en defensa del intercambio humanitario pero hay que recordar que vivimos durante años un proceso de paz infructuoso, que las FARC mienten y engañan de frente y que la soberanía y la legitimidad del estado no pueden tirarse a la basura. Más cuando las FARC no dan ninguna garnatía de que la liberación de guerrilleros en realidad se traduzca en la liberación de secuestrados.
El tema de Colombia tiene más aristas y ángulos de los que se pueden tratar aquí. Pero me alegra, que la situaicón empiece a tener ecos por otros lados más allá de los de los vecinos inmediatos.

Gatusa dijo...

Son afirmaciones muy fuertes amigo. El problema de los conflictos internacionales, es como dice Lin, tienen muchas aristas. Yo no creo que se justifique bajo ningún motivo la violación de la soberanía de los países. Y sí Chávez es un elementos desestablizador que en nada ayudará a la solución de este conflicto.. Pero amigo mío, que fuertes declaraciones jajajaja

Tlacaeleltzin dijo...

ok, varias personas me han comentado su desacuerdo con esta entrada. Sin embargo, si la oportunidad lo permite, publicaré la segunda parte, con la finalidad de dar más sustento y argumento a lo que parece una postura radical de mi parte.

Mientras tanto, envío un saludo a todos los lectores que pasen por aquí.