jueves, 20 de marzo de 2008

El Narco, un problema de todos

Hace unas horas que llegué a Tampico a pasar las "vacaciones" de Semana Santa. Hice prácticamente 8 horas gracias a que no existen carreteras decentes que conecten la Ciudad de México con este puerto de potencial importancia. Pero bueno, más allá de quejarme del sistema carretero nacional comentaré que en los estados de Veracruz y ya entrando a Tamaulipas me topé con varios retenes militares, cuyo objetivo es revisar y buscar droga entre los que transitamos por las carreteras.

Estos retenes que han existido siempre, pero ahora en mayor cantidad, responden al programa de gobierno en materia de seguridad del presidente Calderón. La lucha frontal al narcotráfico. La estrategia fue sacar al ejército de los cuarteles a realizar funciones de seguridad pública. Hecho que ha traido consigo una ola de críticas en materia de derechos humanos, ya que los soldados no están entrenados en el respeto de estas garantías (aunque aquí me preguntaría si algún policía está entrenado en este tema).

Por otro lado, las criticas apuntan a que sacar al ejército no tiene sentido mientras no se combata el problea de raíz. Lo que Calderón está haciendo, dicen, es podar el árbol solamente, pero que el problema persisitirá mientras no se ataque desde su origen y formas de operación.

Y es que el Narcotráfico en este país tiene cara de todo. El problema de que se encuentren tan extendido en nuestra sociedad tiene que ver, en gran medida, con los altos niveles de impunidad que existen en México, al igual que los niveles de corrupción. Hacía días, mi Jefe me comentó algo muy sabio, que los espacios tienden siempre a ocuparse, si no es por ti, por alguien más. En este caso, el Estado ha sido incapaz de generar oportunidad y trabajos dignos y bien remunerados; en esa línea, la gente común muchas veces termina cayendo en las redes del narcotráfico ante la imposiblidad de sobrevivir (solo sobrevivir, ya no digamos bien) por los vías legales. Familias y generaciones enteras se forjan en el vía de la ilegalidad que termina siendo vista como algo cotidiano y normal; hecho terrible y corrosivo de cualquier sociedad.

La crisis de oportunidades permea en todas las esferas. Estaba leyendo el otro día, que la gente no tiene incentivos para particiar de manera activa en la economía formal, optando, en el mejor de los casos, por negocios que no pagan impuestos, u otras actividades al margen de la actividad económica formal (ambulantaje, piratería, etc.).

En esta línea, tenemos que el narcotráfico es un problema histórico generacional que puede ser vista como el ala radical de las opciones a las que se ven "obligadas" las personas a tomar dentro del campo de la ilegalidad, ya que existen otros caminos menos violentos o dañinos como la piratería o el contrabando. Sin embargo, el narcotráfico resulta una economía además de perjudicial, degenerativa para la sociedad que la presente.

Teniendo en cuenta lo anterior, la mejor política de seguridad que el Presidente puede llevar acabo es dotar de oportunidades reales a la gente. Adicionalmente fortalecer el sistema judicial y dar certidumbre respecto a nuestros cuerpos policiacos. Solo en esta línea, el problema del narcotráfico puede ser abordado desde sus origenes y sus conductos de expansión. Ese es el reto de aquel que dirija el Estado mexicano, no solo de la persona que ocupa el cargo en este momento.

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