martes, 1 de abril de 2008

Reforma Energética en un país de extremos

No es una novedad que este país tienda a irse a los extremos. Para muestra basta irse a la zona de Santa Fe y observar al primer mundo y al tercer conviviendo con tan solo unas calles de diferencia.

Sin embargo, los extremos no se circunscriben a los hechos sino también a las ideas. Para muestra la polarización que los "debates" de la reforma energética han traído consigo. Por un lado están aquellos que quieren privatizar el sector energético mexicano, argumentando su inviabilidad y la falta de recursos del Estado para ir por el "tesoro de aguas profundas".

Por el otro lado la defensa a ultranza del petróleo bajo el argumento de la Soberanía, no permitiendo bajo ningún motivo la intervención extranjera en el sector energético nacional.

Ambas ideas, esbozadas a grandes rasgos muestran la polarización en el ámbito de las ideas y sobre todo en la concepción de país que cada grupo quiere. La elección del 2006 dejó de manifiesto que no hay consenso en el país que la gente quiere (o necesita). Una diferencia de apenas medio punto porcentual entre posturas, en esencia distintas (la de Calderón y la de AMLO), demuestran la encrucijada en la que el país se encuentra.

Este problema que parecería mínimo es sintomático de un mal por el que México ha atravesado históricamente de no saber qué camino tomar, y cuando se ha tomado alguno siempre con una gran disidencia que no permite unificar esfuerzos, trayendo consigo, resultados a medios o fracasos históricos. Por mencionar un ejemplo histórico de los resultados de no poder ponernos de acuerdo en la visión de país, en 1947 perdimos la mitad de nuestro territorio frente a los Estados Unidos, gracias a los distintos conflictos políticos que generaban inestabilidad entre los conservadores y liberales, los federalistas y los centralistas.

Hoy en día, una vez más que hemos tomado las riendas de nuestro destino como nación, a partir de una alternancia política, parece que no hemos evolucionado demasiado en los últimos 15o años, ya que seguimos tropezando con la misma piedra. Denostar el proyecto ajeno, cerrarse al diálogo y exigir la solución de conflictos y la imposicion de proyectos nacionales ajenos al bienestar de la ciudadanía, sino a intereses netamente partidistas o de grupo.

La reforma energética es una oportunidad histórica no solo para hacer del petróleo palanca del deasarrollo nacional ( en términos de la izquierda), sino para hacer de la industria petrolera un negocio rentable para el estado a través de alianzas estratégicas en el sector que permitan el desarrollo de la paraestatal por medio de la elevación productiva de ésta.

La discusión debe centrarse, no en sí se permite la inversión privada o no. La discusión debe centrarse en el país que queremos y la mejor forma para materializar esto. Para ello es necesario desprendernos de los ídolos, desprendernos de nosotros mismos y pensar en un proyecto de Nación viable, estudiado, sustentando y consensuado que puede llevarse acabo en el largo plazo.

Es ahí donde estriba la madurez política del país y por ende, el desarrollo. En abandonar los extremos y desmitificar los ídolos. Ponernos de acuerdo en el país que tenemos, y no escatimar en la vía o el proceso para llegar a dicho fin. Todos queremos, empleo, seguridad y oportunidades. Con todo respeto para la clase política, son ellos los que están entorpeciendo estos resultados con sus actitudes instransigentes e intolerantes. El diálogo y la negociación es el mejor camino al desarrollo.

3 comentarios:

Alberto Franco dijo...

México siertamente es un pais de extremos pero este articulo cae en uno de los peores de todos, el idealismo utopico que pretende que fuerzas colosales, tanto politicas como financieras busquen un proyecto de nacion, los analicis deben ser objetivos a la situacion y no proponer salidas faciles a una problematica tan compleja.
Para un analicis de este calibre es importante pensar mal, por que de leales y heroes nuestros politicos no tienen nada y la mejor forma de pensar mal es viendo quien gana que.
La izquierda un apoyo incondicional de sindicatos antiguos y obsoletos que se convierte en el principal problema de las compañias nacionales, veamos Pemex. Aparte de esto la izquierda gana publicidad para la eleccion de 2012. Los grupos de poder y choque son un problema imprecionante sustentados en su malloria por la izquierda.
Ahora viendo la derecha que gana, es muy simple, mucho, mucho dinero. Diario vemos al gobierno actual, como a todos incluidos el PRI en el estado de México y el PRD en el DF, robar millones de dolares a travez de las licitaciones, compartir los derechos de explotacion sobre exploracion en aguas profundas (que no es lo mismo que privatizacion) es una licitacion que supera a las que a tenido a la fecha el pais.
Ahora al pueblo que nos conviene, honestamente ninguna de las dos, pero salimos menos raspados con una coexplotacion de petroleo que con una vision cortoplacista que va a dejar a este pais con las arcas vacias.

Anónimo dijo...

N TODA VENTA O PROGRAMA MERCANTIL DE UN RECURSO ESENCIAL,Se realiza un plebiscito o se confirma un nuevo despojo a la nación, como el caso de TELMEX, no sólo los políticos, CAMARILLAS Y SENADORES se deben repartir las utilidades que produce PEMEX donde está el PIB, las riquezas que un país produce repartidas entre los habitantes que lo conforman, YO necesito mi participación para seguir con el programa de corrúptoss...... CALAK

OSG dijo...

Hay veces, muchas veces más bien, que la ingenuidad en asuntos de política, y la creencia de que los aspectos económicos, sociales, culturales, etc, se pueden separar de lo político, deriva en la irresponsabilidad por lo cual los políticos terminan haciendo lo que quieren.

En efecto, México es un país de extremos, están los intereses de los políticos, muy alejados de la gran mayoría de la población, y por supuesto, esta población que no tiene ni la disposición ni los recursos para formarse un criterio adecuado y buscar formas para organizarse y defender sus intereses a costa de estos rancios políticos y sus patrones que nunca aparecerán en una planilla para ponerle un tache y depositarla en una urna, mas bien son ellos los que tienen la “planilla de oro” que depositan en las “urnas de oro“ y así deciden quién gobierna, o más bien, administra sus intereses.

Es demasiado irreal pensar que en México los gobernantes realmente se interesan por la población, ni siquiera por suponer que solamente les interesan nuestros impuestos, pues es ahí en donde entra el tema de PEMEX, y donde ni antes, y por lo visto nunca, ha servido para decir "¿De qué sabor quiero mi país?".

Resulta que PEMEX es superrentable, demasiado, pero es el gobierno quien no le da ningún margen, ni siquiera para sanear endeudamientos, ni mucho menos para investigación y desarrollo, que no nos salgan con que necesariamente es así por su carácter de propiedad estatal, pues desde hace mucho tiempo el gobierno pudo haber planteado una política económica acorde con ir reduciendo la carga sobre la utilidad neta de PEMEX.

Por otro lado, los que dicen que “es que nadie en el gobierno menciona algo de privatizar”, pues es como si cualquiera de nosotros anduviera por la calle diciéndole a los policías “soy delincuente y qué”. En lugar de eso los gobernantes sólo usan sinónimos, como ese de que “PEMEX va a convivir con la IP”, y esto desata varias preguntas:
¿Cómo se va a obtener el beneficio para toda la población?, pues aunque empresas como Halliburton, la Shell, la Exxon-Mobil, etcétera, extraigan una parte muy importante de “ese tesoro enorme”, no queda claro cómo van a ser sus estados contables, y qué criterio va a tener el gobierno para tomar decisiones, pues siendo empresas del que verdaderamente gobierna a México, los EUA, pueden declarar lo que quieran, y los ingresos fiscales por lo que la SHCP le cobre a estos gigantes, resultarán muy inferiores a lo que le extraen a PEMEX en sus utilidades netas actuales, y que a todos los mexicanos de “a pié” nos dan atolito con el dedo diciéndonos que “PEMEX no es rentable”.
¿De donde piensa obtener hacienda los ingresos que no va a obtener de PEMEX?, pues fácil, cobrando más impuestos a los pequeños y microscópicos contribuyentes, es decir, de aquellos a quienes se “pretende beneficiar”, al menos esa es la promesa que tanto dicen hasta en los partidos de futbol y en las telenovelas y no se diga los grandiosos “líderes de opinión”, para que la gente no se anime a protestar y pierda cuorum y legitimidad (virtual claro), esta presunta “reforma energética”.

Es cierto, que la energía en México requiere avances científicos y tecnológicos que son muy costosos, pero yo creo (y son utopías muy bien fundamentadas), que hay reformas alternativas, e incluso si va a participar el capital privado, debe de quedar muy claro cual debe ser su papel, y bajo qué reglas (muy estrictas) y condiciones deben cumplir en su contrato, para que no nos salgan como Halliburton que han hecho fraudes millonarios hasta en los mismos EU.

¿Acaso podemos confiar en nuestro “gobierno legítimo” para satisfacción de tales exigencias?, precisamente por el hecho de que dicha legitimidad ha sido cuestionada, y no desmentida bajo rigurosas demostraciones, y por la confirmación y acumulación de errores de las otras administraciones, por lo que definitivamente no debemos pensar que el gobierno de ese que dice “que para que vivamos mejor”, realmente cumpla estas expectativas.

México es un país multicolor, y eso no hay sociólogo ni antropólogo que se atreva a negar, ni siquiera a minimizar, y por eso es muy difícil entender eso de izquierda en México, pues se puede ser de izquierda sin necesidad de negar la importancia que tienen las empresas. La izquierda tiene muchos sabores y colores y no nadamás son puros “grupos de choque” como un “analista de insuperable ortografía” expuso en este blog, pues si nos vamos a esas es muy conocido que en muchas escuelas y sindicatos se crean estos grupos de choque (que desde tiempos de los reyes y los emperadores la derecha ha creado), para que la población no tome criterios bien informados, y en consecuencia se organice para reclamar lo que de otro modo el gobierno se adjudica por defender a un club muy pero muy exclusivo de empresarios y otros intereses que para nada concuerdan con los de la gran mayoría de la población.

Así que el debate sí es en el modo en que esa iniciativa privada, lo peor de todo, las transnacionales más poderosas del imperio, pretenden apropiarse de lo que por derecho nos pertenece a los mexicanos, y las ganancias derivadas de la explotación e industrialización, y si no queremos movilizarnos pues al menos no obstruyamos los intentos por impedir esta grandiosa reforma, que yo apuesto las más altas cantidades a que en años, e incluso meses después de que entre esta reforma, los mexicanos no sólo no vamos a recibir ningún beneficio, sino que hasta vamos a estar pagando, con desempleo, con pobreza, con PyMES quebrando, con un campo improductivo, con más privatizaciones, y todo esto provocado por más impuestos, y una total falta de política económica que por lo menos frene la tendencia negativa de todo esto.