miércoles, 16 de febrero de 2011

La importancia de Carmen Aristegui: un análisis del momento


Como ya es por todos conocido, Carmen Aristegui salió de MVS radio por cuestionar acerca del supuesto alcoholismo del presidente Calderón. Las dos posturas de los involucrados en la relación laboral que sostenían son: en primer lugar aquella que esgrime MVS quien argumentó en un comunicado el despido de la comunicadora por divulgar "rumores" como noticias; por su parte, Aristegui argumentó un berrinche presidencial en el cual MVS se vio casi "obligado" a ofrecer su cabeza a cambio de las próxima licitaciones de espectro que necesita dicha empresa para seguir creciendo.

Más allá de entrar en detalle de lo que se dijo y lo que no, pretendo exponer mi muy particular punto de vista acerca de lo que significa todo esto. Sin duda, existen muchos planos de lectura de este hecho. Hay quienes lo analizan y juzgan desde la perspectiva empresarial, argumentado en pro y en contra del despido en base a lo que es gana aparentemente (el espectro radiolectrico) y lo que se pierde (una comunicadora con un gran nivel de audiencia y credibilidad), un análisis netamente pragmático y sin mayor trasfondo; otros analizan la parte jurídica y debaten sobre el supuesto contrato y el código de ética de la empresa; otros tantos desde el punto de vista periodístico sobre si en efecto difundió un rumor y por ende hizo algo no-ético, etc.

Más abajo de este análisis está la crítica sin razón y que se basa en en la verborrea en contra de los involucrados por parte de aquellos furibundos acríticos cegados por una postura ideológica que les impide trascender los hechos terrenales y situarse en un plano superior. El máximo exponente de este grupo lo encabeza desde luego el diputado Fernández Noroña, pero no es el único, también están los miles de individuos que atacan tanto al Presidente de la República, a Joaquín Vargas o a la misma Carmen Aristegui. Desde aquellos que llaman a dimitir a Calderón por su supuesto alcoholismo, hasta quien dice que Carmen es solo una vocera de López Obrador. Esta gente conduce el debate por rutas nada propositivas y restan importancia al trasfondo propagando la confusión y el descrédito. Para usar una analogía, esta gente, es la misma que hace medio milenio se enfrascaba en una discusión acerca de si la Tierra era plana y si el Sol giraba en torno a ella, aunque la evidencia empírica más elemental podría dar fe a este argumento, la verdad de un sistema heliocéntrico y planetario complejo, requiere algo más que el ejercicio de los sentidos más primarios.


Pero más allá de esto, el análisis que me importa en mayor medida es el que atañe a un interés más general, un interés que involucra directa o indirectamente a todos los que habitamos en este país y que no es otro que el de las relaciones de poder, las instituciones, y el estado general en que este país se sitúa en un marco "democrático".

La pregunta central a todo esto que ha causado tanto escándalo es: ¿por qué es tan importante Carmen Aristegui? ¿Por qué es o no relevante su salida del aire? Pues bien, para tratar de responder lo anterior no entraré en los perfiles ni trayectorias de los involucrados, es decir, no hablaré de Felipe Calderón y su perfil político, no hablaré de Carmen Aristegui y su trayectoria profesional ni de actores con nombre de apellido. Hablaré de lo que representan, tanto simbólica como funcionalmente.

En primer lugar es importante señalar que México está en vías de ser una democracia de calidad, hecho que va más allá de organizar elecciones y que se refiere más bien los procesos con que se toman las decisiones y los resultados que éstas dan ante una situación determinada. En otras palabras, la calidad democrática tiene que ver con la forma de procesar los problemas que el país tiene y el resultado que se obtiene frente a este problema. Pero no solo eso, existen valores democráticos que son inseparables de ésta tales como: las libertades, la legalidad, la igualdad, la tolerancia, la rendición de cuentas entre otras. Luego entonces, la solución de problemas debe hacerse dentro de las reglas del juego democrático. Por ejemplo, si un problema social, político o económico no encuentra solución en la situación democrática actual, no es que la democracia en general no sirva, sino que más bien, no está creando los mecanismos adecuados para dar solución a los problemas y esto es perfectible, no es sencillo pero se puede lograr aunque requiere de mucha voluntad política de parte de la clase política.

Para que una democracia, (la mexicana o cualquiera) funcione correctamente es de vital importancia vigilar el ejercicio del poder, con tal de evitar abusos, injusticias y cualquier acción o actitud que atente contra el espíritu de legalidad y/o libertad. La información referente a la gestión del poder es esencial para la salud de cualquier sistema democrático. Este hecho justifica la necesidad de estar bien informado y contar con información verídica y de calidad. Para esto, deben existir una cantidad suficiente de fuentes (no canales, ni emisoras) de información que amplíen la oferta de temas y asuntos que tratan y los públicos a los que se dirigen.

Es en este punto donde México tiene un serio problema en cuanto a medios de comunicación se refiere. Actualmente unas cuantas familias (Azcarraga, Salinas, Gonzalez, Vazquez Raña) controlan la mayoría de las concesiones de radio y televisión a nivel nacional. ¿Qué ocasiona esto? Que la información que distribuyen y generan sea limitada por la linea editorial que sus dueños establezcan. Es por esta razón que Carmen Aristegui es tan valiosa para la salud democrática, porque es ella quien toca los temas puntuales que van incluso contra aquellos que detentan esta concentración. Pero ¿cuáles son estos temas puntuales tan importantes para la salud democrática? De bote pronto podemos mencionar unos cuantos:

Derecho a la información, libre competencia, desconcentración de medios. El tema de la Ley Televisa que pretendía renovar a perpetuidad las concesiones del Estado a esta televisora en automático así como licitar nuevos espectros con subasta pública, o lo que es lo mismos, solo podrían adquirir nuevas concesiones aquellos que tuvieran más dinero.

Abuso de poder, impunidad, tráfico de influencias. El tema de Kamel Nacif y su ya famosa plática con Mario Marín "El Gober Precioso" donde habló a profunidad del "secuestro" de Lidia Cacho por fuerzas de seguridad del entonces gobernador poblano por investigar temas de pederastia.

Abuso de poder, impunidad, fuero militar. Casos de Ernestina Ascencio, anciana indígena supuestamente violada multitudinariamente por elementos militares en la sierra de Zongolica. El caso de varias familias muertas, incluyendo niños y mujeres embarazadas por elementos del Ejército Mexicano

Tráfico de influencias, corrupción e impunidad en el Clero. El caso de Marcial Maciel fundandor de Los Legionarios de Cristo, culpado de diferentes casos de abuso sexual a menores así como su encubrimiento por parte de la élite Católica.

Los anterior por mencionar tan solo unos ejemplos, pero lo importante de estos temas es que involucran a instituciones clave de nuestro país: Los ejecutivos estatales, La Suprema Corte de Justicia de la Nación, los grandes consorcios de televisión, el Ejército Mexicano, la Iglesia Católica y recientemente el cuestionamiento sobre el supuesto alcoholismo del Presidente de la República. Cómo se podrá constatar los temas tratados por esta periodista ponen en el ojo público a las principales instituciones de este país. ¿Cómo no va a resultar valioso y fundamental su aporte a la salud democrática cuando la mayoría de los comunicadores discuten más sobre temas de farándula que sobre el estado que guardan las instituciones?

Aristegui funge como elemento central de información entre el ejercicio del poder público y los ciudadanos en México. Por esta razón su importancia trasciende su nombre. Hoy en día es la comunicadora (en base a los temas que trata y su nivel de audiencia) principal del país. México no puede aspirar a una democracia de calidad de la que hablábamos sin comunicadores que toquen los temas centrales de interés público. Desafortunadamente hoy en día no hay otro comunicador del calado de Aristegui en cuanto a la agenda que propone y la audiencia que posee.

Con esta imagen de Aristegui, ¿qué significa que Felipe Calderón, el Jefe del Estado Mexicano, haya intervenido para su despido (en caso de ser cierto)? Pues implica una figura presidencial lejana a los valores democráticos más elementales y un soslayo total por los avances en materia democrática conseguida por miles de mexicanos comprometidos con un cambio que cada día luce más complicado de alcanzar, un cambio que traiga justicia a millones de mexicanos en la miseria, un cambio que nos haga un país más justo, más equitativo y que solo por la vía democrática plena puede ser logrado. Hoy en día, el Jefe del Estado mexicano parece más ensimismado en su imagen como político de pasiones, que como estadista.

La gravedad de que el Jefe del Estado mexicano haya intervenido para acallar la voz que hoy en día denuncia los abusos del poder público, es de facto un retroceso de no menos de 40 años en avance democrático. Eso, en el México de hoy es simplemente inaceptable.

Por lo anterior, celebro que esta comunicadora regrese al aire el próximo 21 de febrero. Sin entrar en especulaciones sin fundamento de falsa publicidad, rating, acuerdos oscuros o incrementos salariales, suposiciones que solo solo reflejan la imagen de desconfianza y la poca rectitud que los mexicanos tenemos unos de otros, abogo por la esperanza de un país mejor, por la existencia todavía de principios, de la autocrítica, la reflexión y sobre todo, la capacidad de reconocer los errores y hacer lo posible por enmendarlos. En la preservación de este espíritu está la esperanza de creer que un mejor país es posible.



No hay comentarios.: