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martes 11 de marzo de 2008

Mouriño, entre la legalidad y el abuso

Hace un par de días, Andrés Manuel López Obrador sacó a la luz pública un par de contratos más que firmó el el ahora secretario de gobernación en su etapa de diputado federal. Los contratos en términos generales suponen un tráfico de influencias y un uso indebido en las funciones, ya que otorga contratos a empresas de su familia por la vía de adjudicación directa, es decir, sin necesidad de que haya un concurso para elegir entre la mejor opción.

Juan Camilo ya alegó que sí, en efecto existieron dichos contratos pero que éstos fueron hechos dentro del marco de la ley. Sin embargo, creo que la cuestión de fondo no se centra en la legalidad o ilegalidad de dichos documentos, ya que la ley puede dar margen a cometer cuestiones indebidas, pero legales.

¿A qué me refiero con esto? Sencillo, más allá de la discusión de si los contratos son legales o no (que muy seguramente lo son legales), el problema reside en que como funcionario público (principalmente) es su deber actuar tanto el marco de la ley, como en el marco de la ética. No es suficiente actuar en el marco de la ley cuando se involucran recursos que no son propios, ya no digamos cuando se está en calidad de funcionario público, para el otorgamiento de recursos públicos. Disponer de recursos públicos es una responsabilidad muy grande que debe ser tomada con juicio y prudencia.

En esta línea, tenemos que el Secretario de Gobernación pudo haber otorgado estos documentos dentro del marco de la ley, sin embargo, no es suficiente ya que actúo de manera cuestionable e ilegítima. Quizá no hay una sensación que tipifique este “falta” sin embargo, la opinión pública debe saber y conocer que en una sociedad democrática, este tipo de acciones traen consecuencias, ya sea que dimita del cargo, o que sea el mismo Presidente Calderón quien lo remueva del cargo.

A pesar de esto, faltará aún, escuchar la explicación que el Secretario tenga que decir y que lo hará en los próximos días. Habrá que estar atentos para saber en qué plano estamos hablando y tener un juicio más objetivo. El problema no es la legalidad, sino la falta total de ética. Una discusión que en este país no está por demás y que abona al desarrollo de la política y por ende, de los demás procesos sociales en su conjunto.

miércoles 14 de noviembre de 2007

Fraude Electoral 2006, Luis Mandoki

Antes que nada quisiera aclarar que no he visto el documental, sin embargo me atrevo a dar mi punto de vista a partir del título mismo "Fraude Electoral 2006".

En entrevista con el cineasta mexicano el día de hoy en W Radio, específicamente el programa del Weso que hago a bien escuchar en mi trayecto a la universidad, el señor comentaba que no es su intención persuadir a nadie, ni dar línea con el contenido del documental a nadie, es siemplemente para mostrar lo ocurrido.

Sobre este punto me gustaría decir que titular a su obra como "Fraude Electoral" es en sí mismo un calificativo y tendencioso (más allá del contenido). Si le preguntásemos a la gente si piensa que el documental sugiere un fraude electoral o si pretende demostrarlo, estoy casi seguro que todos dirían que en efecto, el documental tratará de mostrar el fraude electoral.

El título es categórico y no deja lugar a dudas, no deja opción a pensar otra cosa. Sobre el contendio poco puedo decir porque no lo he visto, sin embargo, don Mandoki recolectó información de miles de mexicanos que fueron a tomar video a sus casillas más cercanas el día de la elección o el día del conteo distrital, no recuerdo bien, con la finalidad de monitorear el proceso.

Hablar de fraude resulta una aseveración negativa para el proceso histórico electoral de este país; peligroso y regresivo para la conquista de la democracia electoral, y es, incluso una declaración peligrosa en términos institucionales.

No estoy en contra de la película ni mucho menos, pero quizá el título debió ser reconsiderado más allá del contenido mostrado. México es un país con graves retrasos no solo económico sino también de pensamiento racional y si este documental busca mostrar "la verdad" tiene un proyecto sumamente ambicioso por hacer y el cual yo esperaría que se asumiera con responsabilidad.


No pongo en tela de juicio la gran cantidad de irregularidades que existieron, ni el accionar conservador por parte del Tribunal Electoral. Quizá, en caso de ser más estrictos en el cumplimiento de la ley (en lo coercitivo), el ganador hubiera sido otro. No lo sé, y no lo sabremos. La realidad es que tuvimos un proceso electoral sumamente competido y donde el proceso electoral y post electoral no nos permiten afirmar con toda certeza que uno u otro fue un ganador indiscutible.

Tengo la esperanza que este video ayude y muestre información que ayude a tener una mejor idea de los procesos electorales en este país. ¿Acaso estas acciones que se cometieron no se repitieron en el 2000? o acaso ¿no se repite el esquema a nivel estatal o municipal? Las elecciones donde hay irregulares dejan de ser fraudulentas aunque el candidato ganador tenga importantes puntos de ventaja?

El documental tiene un reto fundamental en la concepción que los mexicanos tienen de los procesos electoral post 1996. Es una responsabilidad que debe asumirse lo más completo posible y denunciar los hechos como fueron para ejercer la crítica con claridad, objetivamente.

Ya iré a ver el documental y pondré mis impresiones, por el momento he expresado mi preocupación en el tema.

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